jueves 24 de febrero de 2011

El Guincho: Cocina de autor



En 2007, un joven canario llamado Pablo Díaz-Reixa, alias El Guincho, sacó su segundo disco, Alegranza, y conquistó a medios de todo el mundo, entre ellos el Washington Post y Pitchfork. Su carnavalesca mezcla de tropicalismo, calipso y otros enérgicos ritmos batidos en samplers le valieron comparaciones con Animal Collective y hay hasta quienes lo entronaron como el sucesor de Manu Chao. Tres años después, El Guincho edita su nuevo trabajo Pop negro (Young Turks) y ya se habla de maduración musical, de un disco de sonidos propios, menos estridente y más tradicional, pero también más perfecto. No obstante, a Díaz-Reixa se lo ve ajeno a los menesteres del éxito, imbuido en una pasión de tintes idealistas. “Me parece de mal gusto colocar la música como materia prima para lograr un objetivo”, sostiene. Por si quedan dudas, se niega rotundamente a cantar en inglés o a modificar su estilo para aprovechar su popularidad en los países anglosajones. El Guincho va por libre.

“A un ritmo me gusta dejarlo descansar dos o tres días y, si se mantiene fresco, me pongo a componer el resto de la canción”, comenta este “chef de sonidos" de 26 años. No por nada la idea de Pop Negro nació en un restaurante de Barcelona, ciudad en la que reside, cuando tras una noche sin dormir creyó leer “pulpo negro” (pop, en catalán) en lugar de “arroz negro” en el menú. “Me pareció estimulante pensar que era un estilo de música concreto y crear una serie de grandes éxitos de ese estilo imaginario”, comenta. Tan estimulante, que para grabarlo se fue tres meses a Berlín y gastó todo el dinero que había ganado. “Cuando crees en un proyecto tienes que ir hasta las últimas consecuencias”, sostiene.

De abuela profesora de música y familia melómana, El Guincho tuvo un golpe de suerte cuando siendo estudiante de comunicación audiovisual comenzó a trabajar en un estudio de grabación y encontró su “hábitat”. Luego vino su etapa como batería de Coconot y sus discos en solitario, Folías y Alegranza, además del primer volumen de Piratas de Sudámerica, serie de EPs en los que el intérprete recupera clásicos olvidados de la música latina. Pero es con su último disco que El Guincho abandona el encierro del sampler (“Tras 120 conciertos en un año acabé sintiéndome atrapado en esa caja”, señala) y logra una liberación que rememora en clave de sintetizadores los años dorados del pop.

El homenaje a Radio Futura en una de las canciones de su nuevo álbum no es accidental. El Guincho define la evolución del pop español de los ochenta a esta parte como “terrorífica”. “Es un buen momento para que haya un giro en la radio española y vuelvan a importar los valores de producción”, indica. Y aunque Pop Negro puede representar un acercamiento a un terreno más comercial, hacer este tipo de distinción es para Díaz-Reixa un “prejuicio anacrónico”. “Se sigue pensando así desde algunas discográficas. Han convertido lo indie en algo muy aburrido, en un sonido vulgar, y en cambio al mainstream están llegando los productores que dominan la radio con sonidos radicales. Es el caso de Lady Gaga o de Timbaland”, sostiene.

Detrás de El Guincho se encuentra un chico sencillo, que disfruta de los amigos, el windsurf y el cine (“Cuando me encuentro mal pongo un película de Rossellini”), que se fue de casa huyendo de la falta de “apoyo al talento” en Canarias y que despotrica contra aquellos que no saben “alabar las bonanzas del enemigo y reconocer las propias vergüenzas”. “Hoy veía Telemadrid por la mañana y me parece que le hacen un flaco favor a la democracia cuando se polarizan tanto las opiniones. Afortunadamente hay voces que te hacen sentir bien, como la Enric González”, comenta. Tampoco tiene pelos en la lengua a la hora de hablar de la industria musical: “Un mal endémico es pensar muy poco en los compradores de discos. Se los tiende a ver como a personajes casi sin opinión, a los que se le puede vender cualquier cosa”.


Pero a pesar de las luces del éxito, el Guincho prefiere estar a la sombra, en el rol de productor: “Tengo un contrato para dos discos más y me parece una cifra bonita. No me veo mucho más con este proceso de prensa y gira. Con la parte extra-musical me siento incómodo, fuera de lugar”. Por lo pronto piensa producir el próximo disco de Extraperlo y sueña con una voz femenina con quien hacer un disco de pop: “Luz Casal es maravillosa y me encantaría trabajar con Ana Torroja; creo que las producciones que está haciendo no le hacen toda la justicia que podrían a su timbre de voz”.

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Entrevista realizada para la Revista Zona de Obras, Invierno 2011.