sábado 18 de diciembre de 2010

¿Qué diría Foucault de Google?


La relación saber-poder pocas veces fue mejor expresada que en esta frase: “Si tienes algo que no quieres que nadie sepa, probablemente no deberías estar haciéndolo en primer lugar”. Aunque pueda parecerlo, la lección de moral no proviene de la policía de pensamiento orwelliana; fue pronunciada nada menos que por el CEO de Google, Eric Schmidt, en una entrevista realizada el año pasado por el canal de negocios CNBC.

¿Qué hubiera dicho el filósofo francés Michel Foucault, acaso el intelectual del poder más lúcido que haya existido, acerca de esta máquina registradora de conciencias? ¿Hubiera transpuesto a Google su concepto de panóptico (aquel lugar de vigilancia en el que somos observados sin saber ni cuándo ni por quién)? Seguramente sí.

Como bien entendió Foucault, el poder funciona haciéndose invisible pero se impone a quienes somete a través de “un principio de visibilidad obligatorio”. De esta forma, no sólo reprime sino que escrutina; produce saber. La relación poder y saber se complementa y retroalimenta.

Pero Schmidt fue aún más tajante: “Si realmente necesitas ese tipo de privacidad, la realidad es que los motores de búsqueda, incluyendo a Google, retienen esta información por un tiempo y esto es importante, porque nosotros somos sujetos en el Acta Patriótica de Estados Unidos y es posible que toda esta información pueda estar disponible para las autoridades”. Así despeja cualquier duda con respecto a la naturaleza de su compañía.

Google, la empresa propietaria del mayor motor de búsqueda en internet, se ha convertido en el último tiempo en un entramado de poder de dimensiones insospechadas. En 2009, cuando miles de empresas quebraban o se enfrentaban a pérdidas millonarias incrementó sus beneficios en un 54% a través del control del 90% de la publicidad y del 70% de las búsquedas en la red. A la reciente incorporación de Google Buzz, un servicio de red social similar a Facebook disponible para los usuarios de Gmail, se le suma la enorme cantidad de productos que incluye: Google Earth, Youtube, Blogger y Adsense, entre otros.

Aunque Schmidt defienda su tesis moralista, Google no sólo sabe nuestros secretos sino nuestras cuentas bancarias, sexualidad, obsesiones, intereses y amistades. Su verdadero poder no reside en reprimir la conducta, sino en normalizarla, en generar una vigilancia invisible, impalpable, que termina impregnando todas las relaciones sociales (lo que el intelectual francés llama “la microfísica del poder”). La anti utopía de Orwell, 1984, sobreestimaba la capacidad represiva; después de todo, como decía Foucault: "La libertad de consciencia entraña mayores peligros que la autoridad y el despotismo”.

3 comentarios:

Marya J. dijo...

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black dijo...

Hasta que punto es fiable toda la información que entregamos?

Es decir , muchas veces nuestras personalidades on-line no son un reflejo al 100% de las verdaderas, me atrevo a decir que en muichos casos ni 50%.

Creo que el alcanze de lo que se puede hacer con esa información no siempre veraz aun es difuso, mas no imposible.

Fernanda Muslera dijo...

Gracias Marya y Black por los comentarios. Me daré una vuelta por vuestros blogs.Saludos.