lunes 27 de abril de 2009

Retrospectiva de Freaks de Tod Browning

Los comienzos década del treinta no habían augurado un muy buen pronóstico para Estados Unidos. Los años de la gran depresión habían sumido para 1933 a un 25% de la población en el desempleo a la vez que un 60% de los americanos eran categorizados como pobres por el gobierno federal. La ley seca que finalizara en 1933, tremendamente impopular durante los años de depresión, era vista como la responsable de muchos de los acuciantes problemas sociales, entre ellos los derivados del accionar de la mafia, cuyo máximo representante era Al Capone. Mientras tanto Bonnie Parker y Clyde Barrow captaban melodramáticamente la atención de los periódicos con sus atracos a mano armada.

Sin embargo, en estos convulsionados tiempos, el cine estaba siendo partícipe de un cambio fundamental: el paso del cine mudo al sonoro (los talkies, como simpáticamente las denominan los norteamericanos). Si bien el cine sonoro se venía desarrollando a lo largo de la década del veinte fue con el exitoso estreno de El cantante de jazz en 1927 que la industria cinematográfica acoplará paulatinamente a la utilización de este avance técnico. Y aunque el paso al cine al sonoro no terminaba de convencer a los grandes estudios y se manifestaba traumático para muchos terminó por destronar completamente al cine mudo. Nos encontramos, a la vez en la década del treinta, en los comienzos de la edad de oro de Hollywood y el establecimiento de su studio system con el posicionamiento los grandes estudios cinematográficos como Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Paramount Pictures, RKO, Warner Bros y Universal.

En 1930 nacen Mickey Mouse y el malogrado Código de Producción, o también llamado Código Hayes, por el cual la industria cinematográfica estadounidense se sometía a un estricto control y censura sobre sus productos, decidiendo que películas eran moralmente aceptables y cuáles no. Pero a pesar de su establecimiento en el comienzo de la década fue recién en 1934 y hasta 1968 que esta medida fue efectivamente adoptada.

Estamos pues ante un período único en la historia del cine estadounidense, hablo de gramáticas de producción de sentido que prevén el surgimiento de una obra rupturista. Por un lado una exploración de las potencialidades del medio generado por el advenimiento del cine sonoro que se enmarca en un periodo de crisis económica y social (y la subsiguiente necesidad apremiante de crear vías de escape para el público a través del entretenimiento) y por el otro, la relativa libertad de contenidos motivada, seguramente por una ignorancia casi inocente de las posibilidades del cine.

El nacimiento de Freaks

En 1931 Universal estrenó en los cines una de las películas más taquilleras del momento: Drácula protagonizada por Béla Lugosi y dirigida por Tod Browning. El joven productor de la MGM, Irving Thalberg, idea la posibilidad de realizar una película de horror que aventaje a las demás productoras, en el renacimiento de este género que era nuevo en la pantalla, dirigida por el mismo Browning que acababa de terminar su contrato con Universal. Thalberg y compañía se proponían hacer la película más terrorífica de la historia y es entonces que Browning adapta el cuento Spurs (Espuelas) de Tod Robbins, generando una versión mucho menos oscura que el texto original y dando nacimiento de esta forma a Freaks.

Tod Browning y parte de su elenco

La película transcurre en un pequeño circo ambulante poblado por gran variedad de mounstros de feria. Quizás hoy en día no estemos demasiado familiarizados con este tipo de espectáculos que sin embargo datan desde la Edad Media y fueron muy exitosos durante el período victoriano en Europa y Estados Unidos. En ellos se presentaban como horrores (o maravillas) de la naturaleza a hombres y mujeres marcados por la diferencia física: poseedores de malformaciones o particularidades corporales. Se trataba, como muestra el film de Browning, de personas con distintos tipos de enanismo, con ausencia de brazos y/o piernas, con problemas microcefálicos (llamados pinheads -cabezas de alfiler-), gemelos siameses, hombres-esqueleto, mujeres barbudas, etc. Un caso muy resonante en la Inglaterra de la era victoriana fue el Joseph Merrick también conocido como el hombre elefante, retratado por John Hurt en el film de David Lynch. Pero también eran parte de estos circos otras personas que no sufrían trastorno físico alguno pero que exponían sus cuerpos a diferentes peligros o situaciones anómalas o quienes a través del maquillaje, el vestuario o el ejercicio acentuaba ciertas características físicas peculiares. Este es el caso de los hermafroditas de las ferias quienes se reconocían fácilmente por utilizar un traje que los representaba como mitad hombre- mitad mujer. En realidad, la mayoría de las veces se trataba de mujeres que ejercitaban la mitad de su cuerpo para tener aspecto más masculino de un lado de él y que luego acentuaban la diferencia entre ambos sexos a través del vestuario y el maquillaje.

Josephine Joseph

El propio Browning conocía bien este mundo y a sus integrantes ya que había formado parte de él desde los dieciséis años cuando huyó de su hogar. Trabajó como payaso, contorsionista, acróbata y hasta de comedor de serpientes. El mundo freak y su juego de apariencias lindantes entre lo bizarro y lo grotesco era un universo que lo había intrigado desde sus comienzos en el cine. En su asociación con uno de los actores más rentables del cine mudo, Lon Chaney, conocido como el “hombre de las mil caras”, Browning explotó la versatilidad de su actor en personajes demenciales: auténticos freaks de colección. Pero con la realización de su película más recordada dejó de lado las máscaras para mostrar los rostros reales de la monstruosidad humana.

El triángulo amoroso de Freaks

La trama de film no se aleja demasiado del clásico melodrama (la bella y despiadada mujer que planea junto a su amante matar a su rico marido para cobrar la herencia) salvo por el detalle de que en este caso el marido es un enano de circo. Pero la fuerza del relato va de la mano de un collage de personajes secundarios cuya mera presencia en la pantalla suscita la más morbosa e inquietante atención por parte del espectador. Browning nos enseña su monstruosidad sin tapujos como así también nos ofrece un vistazo a una monstruosidad menos aparente, esta vez escondida en la belleza física, que no nos viene preconcebida en el mero acto de mirar.

La muerte y resurrección de Freaks

El mundo no estaba preparado aún para Freaks. Tras su estrenó en enero de 1932, el film recibió pésimas críticas, además de tener que cortar su duración de noventa a sesenta minutos y de modificar el final para hacerlo menos macabro. Freaks se convirtió en un icono de la depravación de Hollywood. Se habla de gente que salía despavorida del cine y de una mujer que se horrorizó tanto al ver la película que tuvo un aborto y acabó poniendo una demanda. El escándalo y al fracaso comercial hicieron que MGM retirara la película de circulación el mismo año de su estreno. El film, que estuvo prohibido en muchos países por tres décadas, representó un verdadero suicidio profesional para su director, quien al poco tiempo decidió retirarse definitivamente del mundo del cine. Tod Browning murió recluido solitariamente en 1962 sin haber pronunciado jamás una palabra sobre Freaks.

El tiempo pasó y con él también lo hicieron la ciencia, la tecnología, los medios de comunicación y la guerra. La Segunda Guerra Mundial significó un antes de un después en el imaginario colectivo. Nunca como hasta ese momento se había asistido a un espectáculo tan tremendo de muerte y aniquilación: las imágenes de los campos de concentración y de las bombas en Hiroshima y Nagasaki recorrieron el mundo. Pero el despliegue de monstruosidad no acabó. Estados Unidos y la Unión Soviética jugaron su Guerra Fría en tableros ajenos.

Es recién en la década del sesenta cuando Freaks resucita de la mano de una contracultura que celebra la idea de la trasgresión y rechaza el american way of life. La película comienza a ser presentada en el circuito under y va adquiriendo categoría de culto. Y de su mano, lo freaky, lo diferente, lo extraño va instaurándose como una categoría socialmente válida. Lo freak se critaliza en el lenguaje y en el imaginario. Pero, en su revés, lo freak se aproxima a la norma, se acerca a lo cool, se transforma en producto de consumo y se desradicaliza en un vaciamiento típicamente postmoderno.

Lejos, estamos hoy día de asistir horrorizados al film de Tod Browning. Mucho agua ha pasado debajo del puente, mucha terror verdadero. Sin embargo, Freaks sigue siendo única e irrepetible, polémica e imposible de olvidar. Y lo es porque su creador nos reservó a cada uno de nosotros el papel principal en su película: el de la monstruosidad de nuestras propias reacciones.

8 comentarios:

José Ignacio dijo...

El cinematógrafo ha sido el predecesor social de la actual televisión de uso individual o familiar. Recuero los "setenta" cuando se fomentó el cine de autor menos comercial en las salas llamadas "de arte y ensayo", lamento que hayan sido fagocitadas por el marketing actual basado en miles de copias que se exhiben en la misma semana, lanzadas por espectaculares campañas televisivas, que impiden que una película permanezca en cartel más de dos semanas, e impidiendo el boca a boca que permitía a lo largo de uno o dos meses de exhibición un cine más imaginativo.
La exhibición de humanos o animales con malformaciones se reconvirtió en la extravagancia que creo está muy extendida en la actualidad gracias a los realitys shows que no dejan de ser una satisfacción de la curiosidad humana por todo lo que consideran anormal.
Hasta pronto

Carlos Gatabria dijo...

Muy interesante el post.
Impresionante cómo en todos los tiempos, aparecemos más suceptibles a las malformaciones aparentes que a las no visibles.
Ignoraba la historia de este realizador pero comprendo ahora que ha tenido una multitud de seguidores, aunque seguramente mucho menos talentosos, de forma tal que su propuesta original es reeditada, en múltiples versiones a cual más bizarra, en actuales y muy populares programas de la TV local.

Paula Dananfer dijo...

Gracias José Ignacio y Carlos por los mensajes. Si es cierto lo de la televisión y es interesante lo que señalan pero de todos modos creo vale la pena marcar una distancia con Freaks. Considero que la importancia y el poder de este film radica entre otras cosas en que retrató la realidad de esas personas,a las que de otro modo no tendríamos acceso a no ser por la contemplación horrorosa de la mirada. El otro día hablaba este tema con un amigo y me hablaba del concepto de mirada profiláctica de Lacan, que perfectamente encaja con este ejemplo.

En todos los casos, estos actores hacían de sí mismos y de los papeles que representaban en los respectivos circos a los que pertenecían. Browning nos lleva al mundo de las ferias ambulantes de freaks y nos muestra su "backstage". A su vez, ilumina aquello que está vedado, que no se muestra, revelando en ese acto nuestra lógica de buscar felicidad en la belleza y en las apariencias. Pero lo curioso es que el mismo Hans, el personaje del enano, se deja llevar por este impulso que le impide ver la ceguera de sus actos.

marichuy dijo...

Paula

Vaya estudio que has hecho sobre este tema ¡!. Yo me declaro supinamente ignorante. Pero eso no quita que en más de una ocasión... me haya sentido como un Freak.

Gracias por tu visita a mi blog

el oceano es un gorila loco dijo...

Por lo que pude ver en estos últimos post que leí, tus textos tienen cierto tono ensayístico, donde se nota el conocimiento sobre cada tema abordado. Me resultó interesante.

Saludos.

Paula Dananfer dijo...

Marichuy: es interesante ver desde donde surgió la palabra freak y cómo la misma fue mutando de sentido, pues anteriormente se la utilizaba para designar a personas con deformidades físicas, como los intérpretes de los sideshows (ferias ambulantes). La generación del sesenta cuando acogió la película contraculturamente, también lo hizo con la palabra "freak" que a partir de allí fue transformando su sentido hasta lo que es hoy día; una palabra que venció las barreras idiomáticas y es utilizada en castellano también.

Océano: muchas gracias. Si,es verdad que me gusta mucho la investigación y lo ensayístico.

mariano skan dijo...

En Big fish también asoma una troupe de freaks y en la película que recrea la vida de Diana Arbus, la muchacha tiene un affair con el hombre-melena, al que afeita íntegramente en una especie de simbología del eterno retorno del bello corporal.Y ahora que escucho a the cure, no sería el señor Robert Smith junto con el joven manos de tijera unos freaks?


muy bueno el post

Paula Dananfer dijo...

Si, es verdad lo de Big Fish, lo había olvidado.De todos modos Burton es un gran creador de lo freak, siendo, quizás Edward Scissorhands, su máximo exponente. No puedo esperar a ver Alicia en el País de las Maravillas.

No vi la película de Diana Arbus, interesante dato, pero conozco sus fotografías, también inspiradas en parte por el film Freaks.