lunes 2 de marzo de 2009

La Caja: psicología barata y zapatos de goma


En 1971 Stanley Kubrick llevaba al cine una adaptación de la novela de Anthony Burguess, La naranja mecánica, en la que el psicótico, hedonista y manipulador delincuente Alex de Large, amante de la ultra violencia, las violaciones y la novena sinfonía de Beethoven es sometido a un tratamiento médico experimental contra el comportamiento violento denominado bajo el nombre de Técnica de Ludovico. Este acondicionamiento ficcional consiste básicamente en una terapia de aversión para la rehabilitación de criminales. El paciente es sometido a la observación de imágenes violentas por períodos prolongados, sin posiblidad de dejar de mirar esa imágenes ni de parpadear, al tiempo que se encuentra bajo el efecto de drogas, llevando al paciente a una experiencia de muerte cercana. El objetivo de esta técnica es generar una condicionamiento del estímulo-respuesta entre la violencia y el dolor físico que daría como resultado la imposibilidad del sujeto de realizar actos violentos debido su correlato de dolor físico.

En 2009, Telecinco de España se despacha con un nuevo programa llamado La caja que se suma a otro de los grandes éxitos de este canal llamado El juego de tu vida en el que los participantes se someten a un detector de mentiras para ganar 1 millón de euros, dando como resultado algunos bolsillos abultados pero decenas de relaciones sociales o familiares destrozadas. La caja es, como denominan orgullosamente sus creadores, el primer reality psicológico del mundo, en el que un participante es sometido a una terapia acelerada a través de su incursión en un cubo gigante formado por cuatro grandes pantallas. Pero que mejor que darle la palabra a los que saben:

“LA CAJA es el primer reality psicológico del mundo. Una persona vive una sesión de terapia psicológica personalizada en el más increíble de los escenarios: UNA CAJA GIGANTE. Sentado en una butaca, el paciente recibe una descarga de estímulos audiovisuales que impactan directamente en su cerebro. Se experimenta con el miedo, el amor, la rabia, la alegría y el dolor. La reacción es inmediata, en apenas 1 minuto.

LA CAJA es un potenciador de emociones. Una sesión de terapia de choque capaz de transformar, en poco tiempo, la visión que el paciente tiene de si mismo y de sus problemas.

Por primera vez un programa de televisión se adentra en la parte más oculta del ser humano. Aquella que guarda el por qué de la timidez, de la depresión, del orgullo, de la obsesión, del dolor o de cualquier otro problema emocional.

LA CAJA es mucho más que ir al psicólogo, es tener un equipo completo de terapeutas a tu disposición .Es experimentar lo que nunca has sentido mientras hablas de lo que te obsesiona o lo que te impide llevar una vida normal. LA CAJA te da las pautas para sobrellevar lo que te supera y para afrontar la vida con una nueva actitud. Dicen que, en algunos casos, una hora dentro de LA CAJA equivale a más de 3 meses de terapia convencional.

LA CAJA está indicada para personas que sufran algún tipo de fobia, para aquellos que estén viviendo una ruptura sentimental, para los que no puedan controlar el odio o los celos, para los que hayan perdido un ser querido, para los que hayan pasado por la cárcel o para cualquiera que necesite un psicólogo. Para aquellos que sufren de adicción al sexo, al juego o al alcohol. Para anoréxicos, para personas obsesivas, para esquizofrénicos, para enfrentarse a los complejos… Para los que se hayan enamorado recientemente y mueran de amor, para los que hayan triunfado y no sepan asimilar el éxito,…”

Este texto, por extraño que pueda parecer, no es ni más ni menos que la descripción del programa a través de su página Web. Como vemos, La caja no está muy lejos en su concepción del disparatado método creado por Burgess o de los ya conocidos procedimientos de condicionamiento mental. A través de las imágenes, el sonido y el cándido discurso de una locutora en off el programa trata de resolver la aracnofobia de una señora, el miedo a las tormentas de un hombre, el impedimento de una mujer a tener relaciones sexuales a causa de su vaginitis, la necesidad de un joven de declarar abiertamente su homosexualidad o la obsesión de una chica con los animales desamparados. Pero también se presenta como un medio para exorcizar el dolor de una madre cuyo pequeño hijo sufre cáncer o el de un hombre que perdió a sus hijos y a su nieto en el trágico accidente de Spanair del año pasado.

Y aunque no parezca, este reality, que desmerece a la psicología al entregarnos su versión predigerida, es tan disparatado como el hipotético método de la Técnica de Ludovico. Como si la gente se curara sólo por contemplar imágenes de sus seres queridos, o asistir a las simulaciones del causante de su fobia, sumado a los tres o cuatro recursos que usan con cada participante como ¿qué le dirías a tal o cual persona si la tuvieras en frente? o reemplazar mentalmente las palabras negativas causantes de tu estigma como por ejemplo citando el caso de Miguel, el chico homosexual: enfermo, maricón, desviado, apestado, oveja negra, yonqui y loca por generoso, buen hijo, vital y respeto. Resumiendo: chapuzas de psicología, psicología barata y zapatos de goma.

En términos más banales debo decir que me indigna que este programa haya elegido como cortina musical al bellísimo tema leitmotiv de In the mood for love (Con ánimo de amar en Argentina o Deseando amar en España) del director honkonés Wong Kar-wai. Tratando de hacer justicia a esta hermosa melodía pueden ver una escena de la película al final de la nota.

El caso de Svetlana Orlova

Más allá de las razones que lleven a una persona a concurrir a un programa como este, es totalmente irresponsable jugar con las emociones de una persona en nombre de un espíritu caritativo cuando es claro que de lo que se está hablando es de generar dinero a partir del morbo televisivo.

La forma en la que se ha inmiscuido la televisión en el ámbito privado llega a puntos bochornosos, no siendo este un fenómeno nuevo. Sin ir más lejos, otro de estos programas de tele realidad español cuenta con el dudoso honor de tener una muerte en sus haberes. Y es que cinco días después de aparecer en el programa de antena 3, El diario de Patricia, la joven rusa Svetlana Orlova fue hallada apuñalada en su casa en Alicante. El hecho sucedió en noviembre de 2007, cuando Svetlana acudió al programa de televisión citado y se encontró frente a un “invitado sorpresa” que no era otro que su ex novio Ricardo Navarro, quien le propuso matrimonio de rodillas mientras en el letrero de la pantalla se leía “¿Le dará una segunda oportunidad a su ex novio?” Lo que el público no sabía era que este joven carnicero de Alicante ya tenía historial de violencia doméstica e incluso que la propia Stvelana lo había denunciado a las autoridades. Desconocían también que ella planeaba abandonar España con su pequeño hijo, producto de una relación anterior, con la intención de huir del acoso de este hombre.

Lo bochornoso, además, es que El diario de Patricia se siga emitiendo actualmente y que continúen surgiendo día a día programas televisivos que expongan de una forma tan poco ética la intimidad de las personas. Y lo más triste, lo peor, es que el caso de Svetlana no haya servido más que para aumentar el rating de otro efímero talk show.

5 comentarios:

José Ignacio dijo...

Kubrick ha sido para mi uno de los grandes directores cinematográficos del siglo XX. El resplandor, Barry Lindon y La naranja mecánica son mis preferidas.
La técnica de Ludovico es una terapia perversa en su planteamiento e incontrolable en sus consecuencias. La aplicación del reflejo condicionado del aprisionado perro de Paulov aporta el fundamento teórico que derivo en el conductismo, que considero puede ser de aplicación ( ni de eso estoy seguro en cuanto a las consecuencias) en conductas instintivas.
Maquiavelo sentenciaba "vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse"; en ese sentido comparto contigo la opinión por despropósitos como "La Caja" y otros shows producidos como motivo de exhibición.
¿Quien muestra arrepentimiento por los hechos sucedidos en el programa "el diario de Patricia?.
Pero para mi entender podemos incluso dar otra vuelta de tuerca; estamos sometidos, por guión previo ficcionado o por intereses ocultos del personaje sujeto al "experimento " .
Curioso el caso pleno de actualidad de la inglesa Jade Goody que está provocando un peligroso velatorio nacional que no conduce a mitigar o acompañar el dolor de la familia de una víctima dado que en este caso la víctima es la propia sociedad inglesa.
Excelente entrada.

Paula Dananfer dijo...

Gracias José Ignacio por tu tan interesante comentario. Comparto plenamente mi admiración por Kubrick. Justamente estos días estuve siguiendo el caso de Jade Goody con mucha atención y me sorprendió (o no, en realidad si tenemos en cuenta, salvando las distancias, la repercusión de la muerte de Lady Di) que hasta Gordon Brown se haya pronunciado al respecto. Me pregunto quien será la próxima "princesa" (primero la del pueblo, luego la de los barrios bajos) surgida de la gula de los medios por heroínas victimizadas por su pasado y su entorno, accesibles, es decir capaces de generar algún tipo de identificación con el público y redimidas de todo pecado tras su muerte.

José Ignacio dijo...

El tema se lo merece y por eso vuelvo a comentarte.
Gordon Brown creo que ha aprovechado el caso para intentar aumentar su deteriorada imagen política.
Los casos 11 de Setiembre de NY o el 11 M de Madrid los percibo muy diferentes. En estos acontecimientos hay unas víctimas y unas familias a las que la sociedad acompaña con un duelo social.
En el caso Ladi Di imagino que el duelo social acompaña, no a una familia, más bien a la admiración respecto a una mujer que ha cambiado la imagen dentro de la familia real británica.
El el caso Jade Goody hemos de suponer que la sociedad británica rectifica su percepción por la información que los motivos de Jade estaban relacionados con un mejor porvenir para sus hijos.
Los realitys, como los carruseles,para sostener la audiendcia deben aumentar las dosis de morbosidad y sus realizadores se pueden ver desbordados por efectos miméticos de los personajes que persiguen fines distintos a los del programa y se sirven de él para intentar conseguir otros fines que no simplemente el premio del concurso.
La masa social reaccionamos en forma muy sanguínea y poco cerebral
No se juzgar el proceso de cambio del concepto "intimidad" en el pasado siglo, que no correspondía con la de otros periodos o culturas, que sin duda las redes sociales y los realitys están originando.
Muy importante tu entrada y tu comentario.
Un abrazo

Paula Dananfer dijo...

Gracias José Ignacio por tu comentario nuevamente.

Es patético ver a Gordon Brown sostener que Goody fue "una mujer valiente tanto en la vida como en la muerte" y que su familia "puede sentirse orgullosa de todo lo que hizo (Goody) para concienciar (al país) sobre el cáncer cervical, lo que beneficiará a miles de mujeres en todo el Reino Unido".

Para los medios Goody no era más que una joven hortera y profundamente inculta, acusada de racismo hacia una actriz india, pero su desfachatez y verborragia hacían aumentar el rating. Eso era lo único que les importaba y ella supo explotarlo. Después del cáncer entonces se convierte de ser despreciable a heroína trágica pero el telón de fondo sigue siendo el mismo para los medios: más público, más dinero. Y nada más.

José Ignacio dijo...

Tu tienes parte en la autoría de esta entrada.
Hasta pronto
http://lacecube.blogspot.com/2009/03/intimidad-vs-extimidad.html